domingo, 4 de abril de 2010

EL SAQUEO DE MIS COLORES

En el otoño fue amarillo.
No más verde de ríos profundos, ni auroras con olor a sal. Tampoco azul de trajes a medida ni galope que consiga tanta vida acaparar. Ni siquiera naranja de fuego que transforme en cenizas tu yerro y la espina del vinal.
Fue amarillo de arena y desierto, de abandono y enfermedad.
Otoño que desnudó tu alma de zombi, ya sin la fiebre de mi cuerpo, ya sin mi imán.
Y fue el otoño amarillo el que te depositó en su rostro de medusa, en su boca de cancerbero, en su amor de sepulcro sumido en la eternidad.
Cabellera de serpiente asida a tu cuerpo, mirada pétrea enlazada a tu espíritu, conjuro de andar licencioso, existencia de monstruo invasora de mi bienestar.
Árida yo. Oscura y sin Perseo. Implorando revivir blanca en Atenea.

2 comentarios:

  1. Patricia Vera Miranda15 de mayo de 2010, 9:17

    Como te venía diciendo,los relatos plagados de alegorías y capital simbólico---tu mayor riqueza,tantas lecturas maravillosas Maria Pía,tu textoteca personal--hacen que tus creaciones se lezcan interesen mucho porque allí entre esto has metido tu enorme sensibilidad para lo que sea,para la alegría,para la nostalgia,para la reflexión,y también mucho de tu autobiografía.Te auguro éxitos entre lectores capaces de desentrañarte y descubrirte...Lectores activos y ávidos,haces una buena literatura...Recuerda CUALQUIERA ESCRIBE,PERO POCOS HACEN LITERATURA.PATRICIA VERA

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  2. Muchas gracias Patricia!! realmente tus palabras me llenan de alegría y no poca incredulidad, jaja.
    Es que el lector cierra el círculo. Que te agrade, conociendo tu preparación y capacidad, me provoca gran satisfacción. Abrazo, amiga!

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