miércoles, 14 de septiembre de 2011

DESEO CIEGO


Un par de piedras planas
encastradas en los ojos
son las que me impiden ver,
esas que colocaste
con precisión
de relojero suizo.

No fueron tus manos, no.
Han sido tus labios
de besos extraños,
tu lengua de chicle
y tu olor a hierba mojada.

Sin preguntas,
porque huelen a sal,
me intuyo vencido.

El par de ojos planos
encastrados en tu rostro
de medusa y piedra
atraparon mi deseo
sumiéndolo en tu cuerpo,
mi sepulcro a perpetuidad.

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